jueves, 11 de febrero de 2016

Kandinsky, una retrospectiva


Este pasado lunes visitamos la exposición “Kandinsky, una retrospectiva” en el Palacio Cibeles de Madrid. Se podrá visitar hasta el 28 de febrero y la entrada cuesta 11€ si es la general o 9€ si es la reducida. Sin embargo los lunes el precio es de solo 5€. La audioguía es gratuita con cualquier entrada.

La exposición, concebida en cuatro capítulos, hace un recorrido cronológico a través de cerca de 100 piezas de la vida del artista ruso.

La primera etapa comienza a la edad de treinta años, cuando Kandinsky decide dejar su vida, su carrera y su matrimonio por conveniencia con su prima, para irse a Munich a dedicarse a la pintura. La segunda ocurre cuando estalla la Primera Guerra Mundial. Kandinsky tiene que regresar a Rusia, donde se dedica principalmente a la enseñanza artística. La tercera etapa comienza cuando el arquitecto Walter Gropius, fundador de la Bauhaus invita al artista ruso a unirse a esta escuela de arte en Alemania. La cuarta etapa empieza cuando el régimen nazi cierra la Bauhaus y Kandinsky se ve obligado a exiliarse en París, donde residirá hasta su muerte en 1944.

En esta exposición se ve la evolución de Kandinsky hacia la abstracción. También la influencia que tuvo la música en su obra y el estudio de los elementos geométricos que componen cada pintura.

En mi opinión, algo en lo que destaca Kandinsky es en el uso del color. Me fascinaron unos cuadros que había al principio de la exposición pintados con témpera sobre cartulina negra, donde usó el fondo negro para delimitar las figuras.

En varias acuarelas había también masas de color muy potentes y no suele ser común usar la acuarela de ese modo. Las diferentes secciones de diferentes colores estaban perfectamente delineadas, todas las lineas eran firmes. Al igual que en sus trabajos con tinta y punta seca. La seguridad de los trazos era increíble.

Se ve también el estudio de color y figuras en los oleos que componen Composiciones. Figuras geométricas que aunque parecen colocadas al azar se encuentran situadas creando una perfecta armonía. Los colores agrupados y en muchas ocasiones adjudicados a ciertas figuras, como el azul a los círculos. Los colores más usados son el amarillo, el rojo y el azul, los colores primarios.

Sin embargo, en su época en París se ve influenciado por la belleza de las vistas, lo que le hace cambiar su paleta de colores para añadir los colores secundarios y pasteles. El cambio es incluso chocante. En esta última época también mezcla lo geométrico con formas biológicas como amebas o medusas. Durante su estancia en la capital francesa Kandinsky fue aislado y discriminado por los artistas parisinos tanto por su procedencia como por el estilo de su arte.


En conclusión, recomendamos que si tienes oportunidad, vayas a ver la exposición. A pesar de ser arte abstracto, que no es del gusto de todos, se disfruta igualmente. Kandinsky sabía como hacer bello lo que para muchos son “lineas y puntos”.





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